Lágrimas Parte II

Dios tiene en cuenta nuestro dolor. No es un anciano duro y tosco sentado muy lejos de nosotros y ajeno al sufrimiento humano. Es todo amor y misericordia. De hecho, él no planeó el dolor y el sufrimiento. Nos hizo para que seamos felices y disfrutemos de todo lo que había creado con su poder...
Pero el hombre fracasó haciendo mal uso de su albedrío libre y dejó entrar la maldad en su vida. A partir de ahí, el pecado hizo estragos en la vida humana, alejándonos de Dios.
Por eso, él sufre cuando nosotros padecemos las consecuencias de nuestra desobediencia y andar descuidado. Tanto se preocupa, que se hizo hombre en la persona de Jesús para venir a compartir el sufrimiento humano, y sentir lo mismo que nosotros. Una de las imágenes más conmovedoras de su sensible corazón es la escena cuando va a visitar a su amigo Lázaro que había muerto hacía cuatro días y se encuentra con sus hermanas:..

Juan 11
Los judíos que habían estado con María en la casa, dándole el pésame, al ver que se había levantado y había salido de prisa, la siguieron, pensando que iba al sepulcro a llorar. Cuando María llegó a donde estaba Jesús y lo vio, se arrojó a sus pies y le dijo:
—Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.
Al ver llorar a María y a los judíos que la habían acompañado, Jesús se turbó y se conmovió profundamente. —¿Dónde lo han puesto? —preguntó. —Ven a verlo, Señor —le respondieron. Jesús lloró.
— ¡Miren cuánto lo quería! —dijeron los judíos.

Los judíos pensaban que Jesús lloraba porque amaba mucho a su amigo que ya no estaba. Y efectivamente, era así. Pero Jesús sabía que en breves minutos, lo iba a resucitar con su divino poder.
Jesús tenía otro motivo para conmoverse. Es que su amigo había sufrido lo que todos los humanos vamos a experimentar alguna vez: La muerte, como consecuencia de la herencia de pecado que recibimos desde Adán hasta nuestros días. La Biblia dice que el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pasó a todos. Y que la paga del pecado es la muerte
Justamente por eso, Jesús, días después murió en la cruz y al tercer día resucitó de la tumba venciendo a la muerte. Ahora invita a todos los que confían en él como su Salvador a librarse, no de la muerte física, sino de la separación eterna de Dios, lo que la Biblia llama: La segunda muerte.
Amparate en el sacrificio de Jesús en la cruz y en su amor ilimitado para tener esta confianza y seguridad. Que cuando tu vida inevitablemente acabe, tengas vida eterna con Dios.

Salmo 103
El Señor es clemente y compasivo,
lento para la ira y grande en amor.
No nos trata conforme a nuestros pecados
ni nos paga según nuestras maldades.
Tan grande es su amor por los que le temen
como alto es el cielo sobre la tierra.
Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones
como lejos del oriente está el occidente.
Tan compasivo es el Señor con los que le temen
como lo es un padre con sus hijos.
Él conoce nuestra condición;
sabe que somos de barro.
Pero el amor del Señor es eterno
y siempre está con los que le temen;
su justicia está con los hijos de sus hijos,
con los que cumplen su pacto
y se acuerdan de sus preceptos
para ponerlos por obra.


No hay comentarios: