La Cosecha


Cuando la ciencia pretende explicar que el maravilloso mundo en que vivimos surgió por casualidad o mejor dicho por una intrincada cadena de casualidades adecuadas, a más de uno le queda en la boca el sabor amargo de la duda y del cuento infantil.
Desde la complicada maquinaria biológica que posee una célula, con más de 100 proteínas que funcionan coordinadamente para darle vida y movimiento a la unidad básica de la vida, hasta el cronometrado desplazamiento de los planetas y soles que conforman el universo, todo, todo, lleva la marca de un Inteligente Diseñador que puso las cosas en su lugar en un acto cuyo verbo solo le pertenece a Él: Crear.
Ese es Dios, el gran ignorado de la evolución, es el que dijo: Sea la luz, y fue la luz.
Ese Dios también nos creó , hizo en el ultimo día de su semana creadora al hombre, , la corona de su diseño, porque lo hizo, SEMEJANTE a El, es decir, le dio la posibilidad de elegir, amar y trascender.

Lamentablemente, el hombre desconoció a su Creador y , usando la inteligencia superior y la razón que se le dio, pretendió explicar que no podía creer en un Dios invisible, pero si podía creerle a personas que nunca conoció, la teoría de que todo lo que vemos, el universo con su contenido , haya surgido por una inexplicable explosión y la conjugación de muchas casualidades que dieron origen a la vida.
Por consiguiente, cuando el hombre aceptó su propia teoría de cómo empezó todo, pudo desembarazarse de la idea de un Ser Superior y por lo tanto, de un juicio sobre sus actos
Al no haber Ser Superior, no hay que rendir cuantas a nadie de sus actos y por lo tanto, no hay ley sino la que el ser humano decida hacer.
Esa perspectiva de la vida y el fin de la vida, hace que el ser humano viva despreocupado respecto a su conducta y al resultado de la misma. Finalmente, lo hace libre de cualquier juicio o evaluación de toda su vida, porque según su teoría, venimos de la nada y a la nada vamos.
Sin embargo, La Biblia, el libro del Creador, para aquellos que tenemos fe en El, dice lo contrario. Dice que Dios hizo todo y estableció al hombre e la tierra para que disfrute la creación y viva en armonía con su creador
Cuando Pablo en Atenas dio ese memorable discurso en el Areópago a los epicúreos y estoicos, hombres que pensaban muy parecido a los fundamentos de la evolución, dijo estas palabras registradas en la Biblia en el capítulo 17 del Libro de los Hechos de los Apóstoles:
“El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él es Señor del cielo y de la tierra. No vive en templos construidos por hombres, ni se deja servir por manos humanas, como si necesitara de algo. Por el contrario, él es quien da a todos la vida, el aliento y todas las cosas. De un solo hombre hizo todas las naciones para que habitaran toda la tierra; y determinó los períodos de su historia y las fronteras de sus territorios. Esto lo hizo Dios para que todos lo busquen y, aunque sea a tientas, lo encuentren. En verdad, él no está lejos de ninguno de nosotros,"puesto que en él vivimos, nos movemos y existimos" . Como algunos de sus propios poetas griegos han dicho: "De él somos descendientes."
La siguiente fábula explica algo de lo que puede pasar con una manera de pensar sin fundamentos…
Había una vez una araña que vivía en los sembrados de maíz. Era una araña muy gorda y había tejido una hermosa telaraña entre las plantas de maíz. Había engordado comiendo todos los bichos que atrapaba en su red. A ella le gustaba su casa y pensaba quedarse alli por el resto de su vida.
Un día la araña atrapo un pequeño bichito en su red y justo cuando estaba dispuesta a comérselo, el insecto le dijo: -Si me dejas libre, te voy a decir algo importante que puede salvar tu vida.
La araña hizo una pausa momentánea porque estaba asombrada.
-Es mejor que te vayas de este campo de maíz, le dijo el bichito, -La cosecha esta viniendo.
-¿De que cosecha me estás hablando? Creo que me estás engañando. Pero el pequeño bicho le respondió: -No, no te estoy engañando. El dueño de este campo vendrá pronto a cosecharlo. Todos los tallos serán volteados al suelo y el maíz será levantado. Las maquinas gigantes te mataran si te quedas acá. -¿Como podes probar eso?, dijo la araña. -El bichito le dijo: "Mira el maíz. ¿Ves que esta todo plantado en filas muy parejas ? Esto prueba que este campo fue creado por un diseñador inteligente." La araña burlándose y riéndose le dijo: -Este campo ha evolucionado solo, por eso está así .Lo que dices no tiene nada que ver con un creador. El maíz siempre crece así, en hileras ordenadas. Siempre lo he visto así. El bichito le explico con más detalles:
-No, no, estás equivocada. Este campo pertenece a quien lo planto y la cosecha se acerca y con ella tu fin. La araña le sonrió al bichito y le dijo: -No te creo. Dicho esto la araña comió al bichito como almuerzo. Unos pocos días más tarde, la araña se estaba riendo pensando en la historia que le había dicho el bichito. Ella se dijo a si misma: "Una cosecha! Que idea más tonta. He vivido toda mi vida aquí y nada me ha perturbado. He estado aquí desde que las plantas estaban al ras del suelo y estaré aquí por el resto de mi vida, porque nada va a cambiar en este campo. La vida es buena y yo ya la tengo hecha.
El día siguiente fue un día soleado en los campos de maíz. El cielo estaba totalmente despejado y no soplaba ningún viento. Esa tarde cuando la araña estaba a punto de tomar una siesta, notó que algunas nubes negras se venían sobre ella. También pudo oír el ruido de un motor grande y se pregunto a si misma: "¿Que será eso?". La cosecha había llegado.
No desestime nunca la voz de Dios cuando le dice que debe acercarse a su Creador y estar en paz con El.
El día llegará cuando nos tendremos que encontrar y rendirle cuenta de nuestros actos, y aunque nuestros razonamientos parezcan muy lógicos, el encuentro con Dios en la eternidad es inevitable.
Acérquese a Dios hoy por medio de Jesucristo, y tendrá esperanza y vida eterna
Pablo, el Apóstol, terminó así su discurso en Atenas, aquel día: (Hechos cap. 17)
“Por tanto, siendo descendientes de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea como el oro, la plata o la piedra: escultura hecha como resultado del ingenio y de la destreza del ser humano. Pues bien, Dios pasó por alto aquellos tiempos de tal ignorancia, pero ahora manda a todos, en todas partes, que se arrepientan. Él ha fijado un día en que juzgará al mundo con justicia, por medio del hombre que ha designado, Jesucristo. De ello ha dado pruebas a todos al levantarlo de entre los muertos.”

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